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Descripción General

Situado a medio camino entre la Sierra de Huelva (al norte de la provincia) y la Campiña, localizamos una de las dieciséis comarcas naturales que componen el mosaico natural andaluz, nos referimos al “Andévalo  Onubense”.

El Andévalo es la comarca más externa y uniforme de las cuatro que aparecen en Andalucía Occidental que a modo de penillanura y con una ligerísima  inclinación N-S, le hace la transición como si se derramara la Sierra de Huelva. Sus escasas altitudes, donde raramente se superan los 500 metros, y sus formas romas y degradadas con el paso de los siglos por la acción antrópica, la convierten en uno de los espacios naturales más singulares de Andalucía caracterizado por una fuerte pluralidad cultural y natural otorgadas por sus características topográficas, climáticas, naturales, geológicas y culturales.

Dentro de este característico espacio geográfico se localiza la Cuenca Minera de Riotinto, que aunque participa ampliamente de las características del Andévalo, cuenta con unas peculiaridades y particularidades intrínsecas que la individualiza del resto del Andévalo Onubense.

La Cuenca Minera de Riotinto se configura como una comarca de transición entre la Costa de la luz y la Sierra de Aracena y Picos de Aroche. Este hecho facilita una buena comunicación con toda la provincia de Huelva y Sevilla, Extremadura y el Algarve portugués. Son la N-435 y la C-421 sus principales vías de unión con las comarcas limítrofes. Su estratégica situación la hace poseedora de una especial atractivo a su entorno geoturístico.

Desde el punto de vista administrativo esta comarca la conforman siete municipios, a los que pertenecen también nueve pedanías: Berrocal, El Campillo (Traslasierra), Campofrío (Ventas de Arriba), Minas de Riotinto (Las Delgadas), Nerva y Zalamea la Real (El Villar, El Pozuelo, El Buitrón, Monte Sorromero, Membrillo y Marigenta), alcanzando una extensión superficial aproximada de 642 kilómetros cuadrados marcados por la presencia de un río mítico, el Tinto, y por la cercanía de otra ribera, la del Odiel, con las que se delimita el territorio, que aparece encajonado al norte y al sur por zonas montañosas, más suaves en el sector meridional.

Geológicamente lo más singular de la comarca, viene determinado por las mineralizaciones de su subsuelo. Estas formaciones están compuestas de materiales del Paleozoico, más concretamente de los períodos Devónico y Carbonífero y se extienden en dirección Este-Oeste a través de unos 200 km. Es la denominada Faja Pirítica del Sur Oeste Ibérico en la que existen tres tipos de mineralizaciones y explotaciones que han hecho de la Cuenca Minera la explotación de cobre y pirita más importante de toda Europa y una de las más importantes del mundo:

-    Sulfuros masivos. Con predominancia de pirita, calcopirita y blenda.

-    Filoniana. Mineralización  de presencia diseminada y formadas por filones de pirita o calcopirita.

-    Alteraciones Masivas con concentraciones anómalas de oro y plata denominadas “Gossan”.

Las minas han condicionado paisaje y paisanaje. Su explotación que se remonta a hace más de cinco mil años, impulsó los asentamientos y forjó un cultura marcada por la constante presencia de otros pueblos, que en su búsqueda de mineral fueron dejando su impronta. Las huellas dejadas por el hombre son constantes. Es su paisaje minero la pieza clave para entender la esencia de esta comarca. Impresionantes cortas, como Cerro Colorado, Peña del Hierro y Corta Atalaya, con una profundidad de 335 metros y parajes descarnados, marcados por la mano del hombre, son lugar en los que la tierra más profunda sale al exterior, dejando una huella indeleble en el espectacular colorido de estos paisajes mineros. Junto al paisaje, el patrimonio minero. Restos y construcciones industriales, entre las que destacan las de factura británica y el ferrocarril, verdadero motor de impulso de la comarca durante más de cien años y que ahora ha resurgido para el uso turístico. Tantos matices y presencias marcan, lógicamente, a una sociedad en el que se aprecian raíces culturales diversas. Sus pueblos encierran construcciones y monumentos reseñables.

Pero no son sólo las minas el factor que hace especial a esta tierra, la naturaleza ha dotado a la Cuenca Minera de una sorprendente variedad. En pocos metros se puede pasar del paisaje más abrupto, severo y violento, a la belleza de la dehesa mediterránea o de los pinares. La actividad humana ha conformado, además, parte de esta tierra, plagada de cortas y explotaciones mineras a cielo abierto y de montes y estribaciones nacidas de las manos del hombre, en su deseo por aprovechar al máximo la riqueza mineral, combinándose entre sí, ocres paisajes lunares y verdes rincones naturales,  entre los que  se distinguen principalmente tres áreas medioambientales marcadas por el factor altitud:

-    La Sierra del Riscal, La Picota, Puerto de la Cruz, el Pino y el Paraje de la Dehesa de la Villa, situado todo ello en la parte Norte y el curso alto del Odiel. Caracterizada por la sinuosidad del terreno, los encajamientos fluviales y las sierras relativamente elevadas (altitudes en torno a 700) con importantes pendientes en su relieve. Aquí nos encontramos los municipios de Campofrío y la Granada de Riotinto.

-    La zona central, con un relieve más suave y común a toda la comarca del Andévalo onubense, se caracteriza por la homogeneidad de su paisaje, alternando el aprovechamiento agropecuario-con dehesas de encinas y alcornoques-con las labores mineras que generan un fuerte impacto visual y ecológico sobre el medio. Nerva, El Campillo y Minas de Riotinto son poblaciones ubicadas en esta área topográfica.

-    La tercera zona se localiza al Sur de la comarca y se compone de relieves aún más suaves, menos de 500 m. Coincide con el tramo medio del Tinto y del Odiel a su paso por los términos de Berrocal y Zalamea la Real.

El clima de la Cuenca Minera es básicamente mediterráneo, aunque presenta ciertos matices continentalizantes por la posición interior que adopta dentro de la provincia de Huelva. Así, las precipitaciones anuales están en torno a 750 l/m² y las temperaturas medias rondan los 18ºC, con inviernos suaves y veranos muy calurosos, 40º de máxima.

En lo que respecta a la flora y fauna, la zona de la Sierra de Berrocal tiene un gran aliciente para los amantes de la naturaleza. Allí podemos observar gran cantidad de mamíferos y rapaces, entre los que destacan el jabalí, el ciervo, el hurón, el gato montés, la jineta, el águila, etc.

El Coto Nacional de la Pata del Caballo es también una importante reserva de especies animales y vegetales (encinas, alcornoques, quejigos, madroños, brezos, jara, etc). También contamos con grandes extensiones de pinares y eucaliptales de repoblación, algunos de los cuales se han convertido en ecosistemas con una personalidad propia.

En esta zona propiamente minera nos encontramos además con uno de los escasos endemismos vegetales con los que cuenta la Cuenca:

El brezo de las minas o “Erica Andevalensis”, especie autóctona que prolifera en este clima mediterráneo de suelos ácidos con una concentración anormal de minerales cobrizos en su composición.

Respecto a la hidrografía  hay que destacar que dos  son los ríos característicos de la Cuenca Minera: el Río Tinto y el Río Odiel. El primero de ellos atraviesa la comarca minera en su zona más oriental en dirección Norte-Sur. Sus casi 100 kilómetros de longitud desde su nacimiento en la Sierra de Padre Caro, hasta su llegada a la Ría de Huelva resultan especialmente originales, por el color rojizo de su cauce y el amarillo-ocre de sus orillas y sus pequeñas playas de arena blanca junto a las frecuentes pozas de aguas ácidas.

Procesos naturales de lixiviación y arrastre de en un espacio de alta concentración mineralógica, confieren a este río un carácter tremendamente singular, haciéndolo atractivo más por su espectacular belleza que por sus valores naturales. Estas condiciones extremas, parecidas a las que se dan en el Planeta Marte, han llevado a científicos de la NASA y del CSIC a iniciar una serie de estudios sobre la vida bacteriana en este río.

     

El río Odiel, al igual que ocurre con el río Tinto, queda englobado en la Confederación Hidrográfica del Guadiana. Nace en las faldas del Parque Natural de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche, desde donde baja hacia el Andévalo bordeando el Límite Occidental de la Cuenca Minera, encontrándose ya al entrar en el término municipal del Campillo con algunas minas y aliviaderos de aguas ácidas que comienzan a contaminar su cauce limitando de forma radical la presencia de vegetación de rivera en sus márgenes.

    La Cuenca Minera es una comarca antiquísima. Su  historia se adentra en la lejanía de épocas oscuras y muchos son los rasgos que marcan a esta tierra, cuya personalidad y riqueza merecen más de una visita. Hombre y naturaleza se unen aquí con una fuerza inusitada diferente. En esa estrecha vinculación posiblemente la fuerza de una comarca abierta a todos, ahora más que nunca.